Terapia combinada acaba con las resistencias del tumor

Aunque los tratamientos contra el cáncer han mejorado en los últimos años, no son pocos los casos en los que un paciente muestra una buena respuesta a un tratamiento y posteriormente recae. Esto es porque las células cancerígenas desarrollan estrategias para adaptarse al tratamiento y sobrevivir.

 

Una de estas estrategias es conocida como “eflujo de fármacos” y consiste en utilizar proteínas para expulsar el fármaco de las células. Esto es una habilidad que todas las células poseen, no solamente las células cancerígenas.

 

Una de las proteínas involucradas en el eflujo de fármacos es producida por el gen de resistencia a multidrogas 1 (MDR1 por sus siglas en ingles). Se ha observado que la doxorrubicina, un fármaco quimioterapéutico muy común aumenta considerablemente la expresión de MDR1 en las células cancerígenas.

 

En otras palabras, no importa que tan eficaz pueda ser un fármaco si las células cancerígenas lo pueden expulsar con facilidad. Afortunadamente, investigadores del Centro Nacional de Nanociencia y Tecnología de China en Pekin lograron contrarrestar el eflujo de fármacos de las células cancerígenas, según reporta “Medical News Today”.

 

Para esto se utilizó un método llamado ARN de interferencia (ARNi) que consiste en utilizar ARNs de transcripción para controlar la expresión de algunos genes. Sin embargó, para que esta estrategia funcione se necesitan tres condiciones:

  1. El ARN debe ser liberado dentro del cuerpo de la célula.
  2. Debe llegar a la célula al mismo tiempo que el fármaco en cuestión.
  3. No debe de afectar a las células sanas.

Los investigadores crearon una nanoplataforma de ADN que transporta tanto la doxorrubicina como el ARN de interferencia directamente a las células cancerígenas. De esta forma las tres condiciones quedan aseguradas y el ARNi puede silenciar los genes que interfieren con el tratamiento.

 

En un estudio cuyos resultados fueron publicados por la revista “Angewandte Chemie International Edition”, los investigadores probaron este método en cultivos de células cancerígenas y en ratones con cáncer resistente al tratamiento. En ambos casos, la estrategia fue efectiva para combatir al cáncer sin dañar tejidos sanos.

 

Fuentes:

Medical News Today

Angewandte Chemie International Edition

Compartir: