El pato y la muerte

La muerte, compañera fiel desde nuestro nacimiento, paciente, tolerante, silenciosa y sabia maestra, que durante toda nuestra vida nos da el tiempo justo y múltiples oportunidades para el amor, el desamor, la alegría, la tristeza, la ira, la frustración, para aprender y desaprender, para apegarnos y desapegarnos, tanto de nuestros seres queridos como amigos y objetos materiales, para finalmente desprendernos de nuestra vida y morir en paz y en calma, entendiendo que al morir, los que quedan ya no importarán, pues ya no hacen parte de nuestra vida, pues hemos muerto para el mundo, ni nosotros hacemos parte de la suya, pues ya tampoco estamos para ellos.

Este corto, pero hermoso y sabio cuento, nos permite ver lo anterior y de una manera simple, llevarnos a reflexionar ante algo tan natural, histórico y propio de nosotros, intransferible, no negociable, no adelantable, no postergable, pero que día a día, nos muestra con la muerte de los demás, que está tan cerca de nosotros, como nuestra ropa a la piel, y que a pesar de la tendencia de nuestra sociedad actual por ocultarla y negarla, siempre volverá para recordánoslo hasta que dé cuenta de nosotros.

Compartir: