Padecer cáncer de mama me ha ayudado a superar mis miedos

Yo soy una mujer temerosa e insegura, siempre lo he sido. De niña hablaba poco y tuve muchos problemas para socializar con mis compañeros. Si alguno llegaba a agredirme, prefería huir o quedarme quieta antes que defenderme o “acusarlos” con los maestros. Hablar en público, pedir algo en la tienda y participar en clase o en alguna reunión familiar, era una hazaña de lo más difícil y estresante para mí. Así fue toda mi vida y hasta que me enfermé de cáncer las cosas cambiaron para mí.

El cáncer es una enfermedad que no tolera trastabilleos ni espera a que estés segura para actuar. Con el cáncer he tenido que superar todos mis miedos y darle la importancia a la persona que realmente soy, incluso por encima de las demás.

Con el cáncer de mama maduré lo que no maduré en 55 años. La enfermedad me liberó de complejos y prejuicios y ahora puedo decir que he empezado vivir realmente. Cada paso que doy ahora, lo doy con más convicción y seguridad que antes y estoy convencida de que superaré la enfermedad a base de voluntad y de seguir las indicaciones médicas.

La palabra cáncer suena terrible, pero hay que hablar de ella sin miedo. Ayuda mucho, te reconforta y te libera de cualquier complejo o trauma  al que te hayas enfrentado. Las enfermedades son enfermedades. El cáncer no es sólo muerte. En el mundo mueren más personas por enfermedades del corazón o diabetes que por tumores y nadie se estremece más al mencionar la palabra cáncer que al mencionar la palabra infarto.

El cáncer en mi caso, me ha convertido en una persona distinta que nada tiene que ver con la que era antes.

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