Mi hija Sara fue sobreviviente de cáncer de seno

Tras varios meses de estar batallando con una bolita que tenía en el seno derecho, Sara fue diagnosticada con cáncer de mama, pero su intuición le salvó la vida.

Mi hija Sara es una joven hermosa, tiene una sonrisa y una vibra positiva impresionante que contagia a cualquiera que la conoce. A sus 27 años de edad le diagnosticaron cáncer de mama y fue el 29 de octubre de 2011 cuando su vida cambió por completo.

La historia de mi hija comienza durante una autoexploración que ella se realizaba en el cuarto de baño, en ese momento sintió una bolita pequeña, aparentemente inofensiva, a la cual no le dio mucha importancia, por lo que esperó hasta el mes de octubre que le tocaba su revisión médica para realizarse un ultrasonido.

El médico que le realizó los estudios le aseguró que no debía preocuparse ya que se trataba de una manifestación fibroquística en las mamas. “¿Qué es eso doctor?”, le preguntó mi hija. Lo recuerdo bien porque yo estaba con ella cuando el médico le dijo que era un cambio común del tejido mamario que presenta pequeñísimos bultos benignos. “Nada de qué preocuparse”, insistió el doctor. Y agregó además que a sus 27 años era común tener bolitas de grasa o inflamaciones en los pechos. Mi hija quedo convencida y continuó su vida normal.

A los pocos meses de la revisión médica Sara comenzó a sentirse mal, sufría de dolores de estómago y de cabeza, así como repetidas fiebres de casi 40 grados. Para ese entonces la pequeña bolita había aumentado considerablemente su tamaño. Sara consultó a otro médico quien insistió que era demasiado joven para sufrir una enfermedad como el cáncer. Sin embargo todos en casa sospechábamos que algo no andaba bien con Sara, así que decidimos llevarla a un hospital especializado para que le realizaran estudios, lamentablemente una biopsia confirmó que Sara tenía cáncer de seno en etapa IV.

El 14 de mayo de 2012 viajamos con mi hija a la ciudad de México para someterse a una operación. Los doctores le realizaron una mastectomía y le extirparon 37 ganglios de los cuales 19 presentaban actividad cancerígena.

La intuición de mi hija Sara y su relativa insistencia de ver que todo estuviera bien con su cuerpo le salvaron la vida. Actualmente recibe tratamiento y se encuentra en recuperación. Por supuesto mantiene su bella sonrisa y la vibra positiva que siempre le ha caracterizado.

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