Combinación de tres inmunoterapias trata con éxito el cáncer en ratones

La Transferencia adoptiva de linfocitos T (ACT por sus siglas en inglés) es un tratamiento inmunoterapeutico en el que se extraen los linfocitos T del paciente (un tipo de células inmunológicas que atacan a otras células peligrosas en nuestro cuerpo), se multiplican en laboratorio y se le vuelven a inyectar.

 

La ACT ha tenido éxito para tratar varios tipos de leucemia, pero su éxito contra los tumores sólidos ha sido limitado. Sin embargo, gracias a una combinación de este método con otras dos estrategias imunoterapeuticas, un grupo de investigadores de la Universidad Medica de California del Sur (MUSC por sus siglas en ingles), logró duplicar la infiltración de linfocitos T en el tumor y multiplicar por cuatro la supervivencia en ratones con tumores sólidos en comparación con la ACT sola.

 

Estas dos estrategias son los inhibidores de PD1 y los inhibidores de quinasas PIM. Los primeros se encuentran entre las estrategias inmunoterapeuticas más conocidas, como su nombre lo indica, su función es inhibir la proteína de muerte programada 1 (o PD1), la cual funciona como punto de control para detener la acción de las células asesinas del sistema inmune contra el tumor.

 

Los inhibidores de quinasas PIM por otro lado son menos conocidas. Las quinasas PIM son proteínas que regulan varias funciones celulares, incluyendo el consumo de energía. Son importantes en la ACT pues cuando los linfocitos T regresan al cuerpo del paciente, sus niveles de energía son muy bajos. Shikhar Mehrotra quién lideró la investigación compara esto a como una persona cuando se levanta por la mañana tiene mucha energía, pero ésta se va desgastando a lo largo del día.

 

Al bloquear las quinasas PIM en los linfocitos T se logró que éstos actuaran como células de memoria en lugar de células efectoras. Aunque la ACT normalmente hace uso de los linfocitos T efectores, los linfocitos T memoria consumen menos energía, por lo que en esta situación fueron más efectivos.

 

En un estudio cuyos resultados se publicaron en la revista “Clinical Cancer Research”, el equipo de Mehrotra probó este método en ratones con melanoma. Como resultado, gracias a los inhibidores quinasas PIM se logró aumentar el número de linfocitos T que se infiltraron el en tumor, y los inhibidores de PD1 ayudaron a estas células a hacer su trabajo.

 

Mehrotra explica que espera poder aplicar esta estrategia en la clínica pronto. Sin embargo, antes de eso es necesario investigar los efectos secundarios que puedan tener los inhibidores de quinasas PIM y revisar si existen otros métodos para lograr lo mismo con menos efectos secundarios.

 

Fuentes:

 

Medical Xpress

Clinical Cancer Research