Los Cuidados Paliativos en México

Cada año en México, 300 mil personas fallecen por enfermedades crónicas como cáncer, VIH, diabetes o cardiopatías.

Una cadena de deficiencias en el sistema de salud mexicano impide a gran parte de ellas el acceso a cuidados paliativos que alivien dolores físicos y psicológicos al final de su vida.

La instauración de cuidados paliativos no sólo alivia el dolor en el paciente, también reduce los costos del sistema de salud, ya que previene un gran número de hospitalizaciones de emergencia.

Human Rights Watch (HRW) en su informe “Cuidar cuando no es posible curar”, que llevó a cabo en México entre 2011 y 2014, documenta la carencia de cuidados paliativos y relata algunos casos de pacientes terminales que perdían la vida en el intento de trasladarse de los lugares donde vivían al Instituto Nacional de Cancerología (INCAN) para poder recibir algún servicio de salud que mejorara su calidad de vida y disminuyera los fuertes dolores y otros síntomas causados por la enfermedad terminal. Sin embargo, el problema consiste en que hay muy pocos hospitales que ofrecen cuidados paliativos, lo que hace que este servicio de salud sea poco accesible para muchas personas que lo necesitan.

HRW afirma también que “alrededor de 80% de los pacientes con cáncer y SIDA y un 67% de los afectados por enfermedades cardiovasculares o neuropatía obstructiva crónica sufrirán dolores entre moderados y fuertes al final de la vida”.

Diederik Lohman, director asociado de la División de Salud y Derechos Humanos de HRW, precisó que la población de México está envejeciendo debido a que la esperanza de vida se alarga. Por lo tanto, las enfermedades crónicas tomarán una importancia cada vez mayor en la mortalidad de los mexicanos en el futuro.

REFERENCIAS

Human Rigths Watchs. (2014). Cuidar cuando no se puede curar. Reporte, Human Rigths Watchs. Recuperado el 29 de 04 de 2016, de https://www.hrw.org/es/report/2014/10/28/cuidar-cuando-no-es-posible-curar/asegurando-el-derecho-los-cuidados-paliativos-en


NUEVO ESQUEMA DE MANEJO INTEGRAL DE CUIDADOS PALIATIVOS

El diagnóstico tardío y el deseo de recibir tratamiento curativo, en ocasiones excluyen de manera equivocada el uso de cuidados paliativos oportunos, que permitirían a los pacientes evitar el dolor en etapa terminal.

Así lo reconoce el acuerdo publicado el 26 de diciembre de 2014 en el Diario Oficial de la Federación (DOF) por el que el Consejo de Salubridad General declara la Obligatoriedad de los Esquemas de Manejo Integral de Cuidados Paliativos, así como los procesos señalados en la Guía del Manejo Integral de Cuidados Paliativos.

Con este documento de observancia obligatoria para todas las instituciones del Sistema de Salud, se pretende mejorar la calidad de vida de los pacientes y de su familia, cuando afrontan los problemas relacionados con una enfermedad potencialmente mortal que deterioran la función y el desempeño; atendiendo los aspectos físicos, emocionales, sociales y espirituales propios y de su entorno, con medidas de promoción, prevención, rehabilitación y cuidado para el control de síntomas, garantizando la continuidad durante el proceso de la enfermedad.

En México un porcentaje importante de pacientes con enfermedades en fases avanzada como enfermedades cardiacas, pulmonares, oncológicas, demencia, SIDA, esclerosis lateral amiotrófica, etc., podrían aliviar su sufrimiento y mejorar la calidad de vida, al incorporar la medicina paliativa a la atención médica.

El objetivo es el manejo de síntomas para brindar el máximo alivio y mejorar en la medida de lo posible la calidad de vida. “En todas las ocasiones es preciso buscar alguna medida que brinde al menos un alivio parcial, nunca se debe considerar que no hay nada más que hacer”, señala el documento. Destaca que la atención en el primer nivel debe contar con la atención a pacientes con una enfermedad limitante para la vida en estado avanzado que elijan permanecer en su domicilio con familia capaz de brindar atención.

Se debe contar con equipos básicos (médico tratante, enfermera) o completos si se dispone de otros profesionales de la salud (psicólogos, oncólogos, nutriólogos fisioterapeutas, trabajadores sociales u otros). Y atención telefónica disponible las 24 horas.

Para el tercer nivel de atención se debe contar con Unidades especializadas en atención de pacientes paliativos de alta complejidad, que cuenten con una estructura física que favorezca la privacidad y el bienestar de los pacientes, facilitando el acceso a los familiares.

Entre las medidas farmacológicas que presentan para el manejo de este tipo de pacientes están desde el paracetamol y los antiinflamatorios, hasta los opioides, para los que se establece una relación directa de administración con la escala de dolor del paciente.

REFERENCIAS

Alatorre A. (28, diciembre 2014). Ordenan brindar cuidados paliativos. Reforma.


Los cuidados del paciente terminal

La enfermedad terminal se caracteriza por:

  • • Presencia de una enfermedad avanzada, progresiva e incurable.
  • • Falta de posibilidades de respuesta a tratamientos específicos.
  • • Numerosos problemas o síntomas intensos, múltiples, multifactoriales y cambiantes.
  • • Gran impacto emocional en paciente, familia y equipo terapéutico, muy relacionado con la presencia, explícita o no, de la muerte.
  • • Pronóstico inferior a 6 meses.

La mayoría de los trastornos que aparecen en los pacientes terminales se pueden prevenir o paliar siguiendo recomendaciones sencillas o tratamientos básicos que pueden ser suministrados por los familiares o cuidadores de los enfermos.

Los síntomas más frecuentes que sufre un paciente oncológico terminal son:

  • • Dolor: Se aconseja tratarlo en tres etapas, primero los analgésicos periféricos no opioides como paracetamol o AINE, después los opioides débiles como la codeína o el tramadol y por último analgésicos potentes como la morfina o la metadona.

  • • Disnea/Tos: Si aparece una crisis de disnea (falta de aliento) será muy importante la compañía tranquilizadora y las técnicas de relajación, porque es un síntoma que causa mucha angustia en el enfermo. Farmacológicamente se puede administrar diazepam sublingual.

  • • Cuidado bucal: Favorece mucho el confort del paciente y se puede conseguir con una buena hidratación, cepillado dental o de la prótesis tras cada comida, una dieta rica en frutas y verduras y enjuagados con soluciones desbridantes y/o antisépticas (clorhexidina).

  • • Cuidado de la piel: En pacientes encamados es muy importante la higiene y la hidratación de la piel, el cambio frecuente en la postura y masajes que faciliten la circulación; todo ello acompañado de una dieta rica en proteínas, carbohidratos y vitamina C.

  • • Náuseas/Vómitos: Aparecen en la mayoría de los pacientes y es importante intentar comprobar si existe un desencadenante único. Inicialmente se pueden tratar con antieméticos orales.

  • • Estreñimiento/Diarrea: También aparecen frecuentemente y se pueden relacionar con carencia de fibra en la dieta o efectos secundarios de tratamientos oncológicos. El uso inadecuado de laxantes, por exceso o por defecto, también puede ser responsable de un descenso en la calidad de vida del paciente por estos trastornos.

  • • Anorexia/Caquexia: El 80% de los pacientes con cáncer sufre desnutrición severa. La nutrición intensiva está recomendada cuando se conoce el motivo de la pérdida de peso o se requiere mejorar el estado de salud global del paciente para someterle a una intervención. Forzar la alimentación no está directamente relacionado con una mayor supervivencia o calidad de vida.

  • • Síntomas psicológicos: Solo deben ser tratados cuando superan el umbral que diferencia el proceso de adaptación a la enfermedad del estado psicopatológico. La depresión, la ansiedad y la confusión son los síntomas más frecuentes.


Fuente: SECPAL (Sociedad Española de Cuidados Paliativos)